Ubicada en pleno barrio de Malasaña (c/Espíritu Santo nº23), ha sido durante todo el fin de semana una visita obligada para cualquier aficionado al dibujo. La asistencia, cómo no, fue bastante abultada; supongo que por la calidad de lo expuesto y por el bajo coste de la entrada (1€), con la que te daban un sello como el de las discotecas para poder entrar y salir a tu antojo.
Quizá era un espacio demasiado pequeño para toda la gente que acudió, pero fue un privilegio poder hablar cara a cara con Joan Cornellá u hojear fanzines y publicaciones serias recién salidas del horno, además de contar con una dedicatoria especial y personal en caso de efectuar cualquier compra.
Sin duda, una visita obligada en este finde de frío.
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